miércoles, 3 de febrero de 2016

MÁXIMO CALVO CANO, ALCALDE DE CADALSO DE GATA



Máximo Calvo Cano nació en Cadalso en 1901 y murió en Almoharín en 1937. Fue un personaje carismático que a una edad muy temprana emigró de Cadalso, estuvo en Cuba y en Francia, posteriormente regresó a España y se hizo carabinero; hasta que un buen día decidió regresar de nuevo a su población natal. Una vez en esta localidad abrió un establecimiento hostelero y se implicó en la política local, inicialmente en el PRRS (Partido Republicano Radical Socialista).
 Llegada la República se convirtió en alcalde de este municipio; pronto comenzaron los enfrentamientos con una parte de la población. Fruto de ello fue el informe que unos vecinos de esta localidad (Leopoldo Rodríguez, Lorenzo Calvo, Teófilo Pérez y Eduardo García) enviaron al Gobernador Civil el 21 de mayo de 1932 denunciando la actuación sectaria, corrupta y extremista de Máximo Calvo al frente de la alcaldía.
Posteriormente evolucionaría políticamente y se convertiría en promotor y socio fundador de la Sociedad obrera vinculada a la UGT “CRISOL”, finalmente acabaría militando y siendo un miembro destacado del Partido Comunista en Extremadura.
En la madrugada del dos de noviembre de 1933, días previos a las elecciones nacionales de ese año, un grupo de entre treinta a treinta y cinco vecinos de Cadalso iban gritando por las calles “Viva la Religión, muera el Comunismo”, y al llegar al domicilio de Máximo Calvo la emprendieron a tiros y a pedradas con el edificio gritando a su vez “hay que matar a ese canalla, le vamos a hacer Diputado con picadillos”. Viendo el peligro que se le avecinaba, Máximo Calvo subió hasta la azotea y efectuó varios disparos al aire; pero los manifestantes se habían crecido y tres de ellos envalentonados, y provistos de escopetas intentaron forzar una de las puertas de acceso a la vivienda al grito de “ahora sí que no escapas nos las vas a pagar de una vez para siempre granuja”. Entre esos tres individuos se encontraba Gerardo Rodríguez Acosta, conocido también por el mote de “Clemente”, quien recibió un impacto en la cabeza de una de las balas que Máximo disparó con su pistola Star, calibre nueve, para evitar la agresión de la que estaba siendo víctima. Le hirió de muerte, falleciendo Gerardo Rodríguez Acosta al poco tiempo. Por este motivo pasó parte de la etapa republicana en la cárcel, además de por tenencia ilícita de armas y explosivos, siendo liberado el 27 de febrero de 1936. Una vez que estalla la guerra civil huye a zona gubernamental, iniciando una actividad guerrillera que le hará recorrer buena parte de las comarcas de Cáceres con el fin de crear grupos de apoyo logístico e intentar frenar el avance fascista; manteniendo contactos directos con La Pasionaria y El Campesino.
Se habló de un “Complot de Máximo Calvo” para tomar la ciudad de Cáceres y arrebatársela al ejército franquista. Estuvieron a punto de capturarlo en Cáceres pero sólo se quedaron con parte de su documentación donde figuraban sus contactos provinciales, esta documentación desató una ola de represión con gran número de fusilamientos de vecinos de localidades como Navas de Madroño. Finalmente fue descubierto en Almoharín donde fallecería en un tiroteo.
                Influyó en la vida social e intelectual de Cadalso mediante la sociedad Crisol. Intentó hacer lo mismo en Villasbuenas de Gata, influyendo en la creación de una sociedad obrera en la citada localidad; según comenta en su trabajo Fernando Ayala Vicente “Orígenes de la UGT en Extremadura”. También influyó, según un informe del sargento de la guardia civil, en el alcalde y presidente de la sociedad obrera de Villanueva de la Sierra.
                Con motivo del asesinato de ese vecino de Cadalso que cometió Máximo Calvo se escribió una obra de teatro que en la actualidad se ha representado en varias localidades de Cáceres y de Madrid “La Taberna de Cadalso”.
                

sábado, 30 de enero de 2016

CRISTO NEGRO DE VILLAMIEL



El Cristo Negro de Villamiel es uno de esos tesoros que las parroquias de Sierra de Gata guardan entre sus muros. Es una escultura tallada en madera de ébano y de difícil datación, aunque es claramente de estilo gótico.
Mi amigo Domingo Domené, el mayor experto en la historia de Sierra de Gata, especula con varias hipótesis; de éstas dos de ellas son las que más visos de veracidad tienen. La primera es que el Cristo podría tener una procedencia portuguesa, ya que dicha madera no se encuentra en la Península Ibérica, habiendo sido los marineros portugueses los que lo trajeron del continente africano. La otra hipótesis es que la madera al menos pudo venir de Filipinas a través de México en el galeón Manila; el continente americano es en el que mayor abundancia de cristos negros hay del mundo.

   

martes, 26 de enero de 2016

CAMPO DE CAZOLETAS EN JEVERO (ACEBO)




Durante años llevo preguntándome por el origen de esos huecos artificiales que sólo existen en la zona de baños conocida popularmente por Jevero, en concreto en esa gran roca granítica desde la que se yergue "la Teta" y a cuyo lado "la Tinaja" rebosa de un agua cristalina y pura que desciende desde las cumbres de la Cervigona y de Jálama.
Siempre he creído que su origen pudiera deberse a la erosión que las aguas llevaron a cabo durante siglos sobre la roca; pero hace ya algún tiempo tuve la oportunidad de disfrutar de un día de pesca en la zona de las Potras (Villasbuenas de Gata) donde me encontré con unos huecos similares, en una roca de las mismas características que la de Acebo y que nosotros utilizamos ese día para triturar el ambui (cicuta) que emplearíamos posteriormente para pescar.
Con el tiempo me enteré que cerca de las Potras se ubicaba un asentamiento humano de la Época del Hierro, Castillejo, cuyos moradores se dedicaron al pastoreo y a la pesca. Esos pueblos primitivos que habitaron nuestra comarca, según numerosos arqueólogos, tuvieron por costumbre perforar las rocas de granito con un objeto no muy bien definido.
A ese tipo de huecos labrados en la roca, de forma circular y semiesférica se les conoce por cazoletas y se repiten a lo largo y ancho de todo el globo terráqueo y en diferentes culturas.




  
Según José L. Rodríguez Plasencia, que ha estudiado las cazoletas que se encuentran en una roca similar próxima a la Ermita de Navelonga, éstas podrían estar vinculadas a algún tipo de centro de culto, ser cartografías terrestres o de constelaciones, marcadores de espacios sagrados, de caminos migratorios, de locales con alto valor mágico y propiciatorio, tableros para juegos, lugares de incineración o un sistema secreto de escritura supuestamente empleado por los sacerdotes de los pueblos indígenas de la Península Ibérica.
Para otros arqueólogos estas cazoletas podrían estar destinadas a servir de recipientes en los que se recogería el agua de la lluvia, que posteriormente se utilizaría en ritos de culto indígenas prerromanos o en rituales litolátricos y acuáticos destinados a favorecer la fertilidad femenina. 
Con esos rituales de fertilidad estaban también relacionadas esas grandes rocas a las que se les atribuían poderes mágicos ya que favorecían la descendencia a todas aquellas mujeres estériles que se deslizaban sobre ellas o las tocaban. No es por tanto extraño que ese campo de cazoletas en Acebo se ubicase sobre esa gran roca en la que los veraneantes acostumbran a tomar el sol y menos extraño sería que los pueblos primitivos que habitaron esta zona de Sierra de Gata eligiesen horadar la roca granítica en las proximidades de "la Teta" por el carácter fálico que  ésta podría tener para ellos.



Puede que nunca averigüemos la finalidad de tales huecos labrados en la piedra, pero lo que cada vez tengo más claro es que dichas oquedades no tienen como origen la erosión natural de la piedra; quizás en un futuro podamos localizar alguna inscultura en alguna roca cercana que nos confirme las teorías de los arqueólogos que llevan décadas especulando con la finalidad de estos campos de cazoletas.


lunes, 25 de enero de 2016

¿UN ÁRBOL AVATAR EN ACEBO?



Hace unos años mientras deambulaba por los senderos campestres de Acebo me dejé llevar por el placer de andar en una mañana que prometía ser de las más tórridas de un verano que llamaba a su fin. Cuando me acercaba al Centro Creativo Lalita me llamó la atención en la lejanía un tronco de árbol pintado de azul.
Sin duda la creatividad de los moradores de Lalita le habían dado brillo a un ente muerto, un tronco de un viejo árbol que dio sombra a infinidad de pastores y jornaleros en jornadas de trabajo aciagas y extenuantes. 
Esa mole de madera azulada, concebida por una mente artística universal, rompe con un entorno verdoso y berroqueño, al que desborda grandilocuentemente y de manera sinuosa mientras con su sombra alargada burla al Dios Cronos.
Nuestro árbol avatar, erguido hacía un cielo teñido de un gris irrespirable, sorteó como un gladiador de la Imperial Roma las espadas flamígeras forjadas en el fuego abrasador de la fragua del Dios Vulcano que este verano segaron la foresta de nuestra Arcadia serragatina.