lunes, 6 de abril de 2026

LANGOSTINOS AL ESTILO DE FOIOS

Foios es una freguesia cercana a la frontera española, próxima a Navasfrías; no tiene nada que ver con el Foios valenciano. Realmente el paisaje y la arquitectura es similar a la de los pueblos salmantinos de frontera que se dejan atrás, quizás con alguna construcción más en la que se observa cierta influencia gabacha. Sin embargo Foios tiene un secreto con el que pocas poblaciones en estos contornos cuentan, es el el restaurante El Dorado.
El Dorado es un restaurante que desde el exterior no permite sospechar lo que se esconde tras esa fachada de edificio de carretera. En su interior se despliegan dos amplios salones, uno de ellos con una luminosa cristalera que da al exterior. Se encuentra profusamente decorado con el arte tradicional taurino portugués de los forcados y con un ambiente muy acogedor en sus salones.
Nada más llegar nos envuelve ese ambiente rural portugués en el que la sobriedad, el silencio, junto al espíritu de los versos de Pessoa acompañados de nostálgicos fados han forjado el carácter de las gentes de estas tierras de frontera.
Quizás lo típico por estas tierras sea comer un buen plato de carne; de hecho El Dorado cuenta en su carta con una amplia variedad de carnes, entre las que destaca el cabrito; pero en esta ocasión las recomendaciones fueron por otros derroteros y nos dejamos seducir por su especialidad; una bandeja de langostinos con un guiso especial elaborado con chalota, laurel, cerveza y whisky que nos dejó boquiabiertos. Por no hablar de su bacalao a la dorada, cuya elaboración tiene un cierto parecido a la tortilla de patatas española y para finalizar su postre, primo hermano de la serradura portuguesa; todo ello regado con un vinho verde de la casa que potenció los sabores de ese plato especial de langostinos.


Interior restaurante El Dorado


Decoración del restaurante El Dorado


Ensalda casera


Bandeja tradicional de langostinos guisada al estilo Foios


Pan casero tostado con mantequilla para la salsa de los langostinos


Bacalao a la dorada


Postre de la casa similar a la Serradura portuguesa

 

LA CENTENARIA HERRERÍA ACEBANA DE SEGUNDO PELEA

Mucho tiempo llevaba detrás de mi amigo Segundo "Pelea" para que me enseñase y me permitiese fotografiar la herrería de su familia en la calle Valhondo de Acebo. 
Segundo es toda una institución en Acebo y aunque ha pasado buena parte de su vida en Zaragoza jamás ha abandonado su querencia por la localidad que le vio nacer y en la que pasó su juventud, Acebo.
Su familia; padre y hermanos junto a él, trabajaron en la pequeña herrería que su padre poseía en este castizo barrio de Acebo limítrofe o aledaño del de la Torrita.
La Herrería se alza, como muchas otras casas de esta zona, sobre un batolito de granito que ofrece unos sólidos cimientos a todas estas viviendas; aunque en algunas ocasiones les genera algún que otro problema de humedad. El interior de la misma se conserva, según nos relata Segundo, tal y como la tenía su familia hace décadas y aunque hoy en día la usa de pequeño almacén todavía se pueden apreciar los elementos indispensables de esa antigua forja que tanto servicio dio a la sociedad acebana. Rejas de arado, azuelas, bisagras, herraduras de caballo, ejes de carruajes y un largo etc. eran dados forma o reparados en esta forja-herrería que se convirtió en indispensable para la sociedad acebana de su época.
Desde este humilde blog agradecemos a Segundo "Pelea" que nos abriese las puertas de este pequeño rincón con historia de Acebo y que nos relatase cómo era su quehacer diario y el de su familia entorno al fuego del dios Vulcano para domar los rudos elementos del interior de la tierra.
  

Accediendo con Segundo "Pelea" a la herrería


Interior de la Herrería


Aspecto actual de la Herrería 


Aspecto actual del interior de la Herrería


Tejado original de la Herrería




Pequeño taller actual de Segundo






Recordando el pasado


Despedida y cierre hasta una nueva ocasión 


Fachada de la Herrería actualmente 

 

BATEANDO ORO EN EL RÍO ÁRRAGO, Hernán Pérez

Como si de la fiebre del oro del antiguo oeste se tratase, la mañana del primer sábado del mes de abril emprendimos la marcha hasta el cercano río Árrago para experimentar la sensación de los antiguos buscadores de oro del lejano oeste; o quizás como herederos del antiguo pueblo prerromano de los Arraconenses, quienes en tiempos pretéritos ya buscaban el dorado metal en las aguas de este río serragatino. Provistos de unas simples bateas llegamos al cauce del río y he de decir que me dejé llevar por la sabiduría de mis acompañantes, quienes ya eran personas versadas en estas cuestiones auríferas. La mañana comenzó bien, pues en el primer intento aparecieron dos pequeñas, casi milimétricas, pepitas de oro; es el tipo de oro que suele aparecer en el cauce de este río.
Pero a veces el destino te sorprende y recibes una master class sin buscarla. Al poco tiempo de estar allí apareció un individuo de origen búlgaro, según nos confesó, y de nombre Daniel; que tenía por hobby disfrutar de su tiempo libre buscando oro por diferentes zonas de España. En poco rato desplegó todo un arsenal de instrumentos necesario para una buena batea de oro: criba, detector de metales, bateas de diferentes tamaños, pala, pico y unas inmensas cubas de plástico donde realizaba un primer filtrado de la tierra.
Daniel conocía perfectamente la sierra y todos los enclaves donde se podían encontrar pepitas de oro. Y en el transcurso de la conversación nos relató que venía directamente desde Asturias de buscar oro y que iba a pasar el día en la Sierra, para por la tarde marcharse al Tormes para realizar allí una última batea antes de regresar a Madrid.
El día sin duda fue de los más instructiva y aunque Daniel no encontró oro su master class no la olvidaremos nunca. Nosotros al final de todo decidimos devolver las pepitas a su lugar de origen y borrar las pequeñas cicatrices que le habíamos causado al Dios Árrago.
















 

SABUGAL, paraíso natural de la Sierra Malcata y del río Coa

Impresionante y casi desconocida esta población portuguesa para los del otro lado de la Raya. Tan cercana a Sierra de Gata y a su vez tan esquiva. Sabugal es la capital de uno de los mejores parajes naturales de esta zona de la península Ibérica, la reserva natural de Sierra Malcata, que se ve regada por las aguas del bravo río Coa. El acceso a este centenario enclave portugués desde Sierra de Gata se puede realizar brevemente en un cómodo viaje por carreteras secundarias desde la población salmantina de Navasfrías. 
Tan sólo nos dio tiempo a explorar su centro histórico, con su magnífico castillo rodeado de casas centenarias sabiamente restauradas y poder apreciar por fuera los ciclópeos muros de las murallas de su castillo y la antigua judería; pero Sabugal es mucho más, es esa población del interior de Portugal en donde en cada rincón uno se encuentra un retazo de un pasado glorioso; pero además ofrece al visitante la posibilidad de pasar un día sorprendente en sus playas fluviales o en los senderos de esa magnífica reserva natural que es la Sierra Malcata.