miércoles, 30 de septiembre de 2026

TREVEJO, los suspiros del granito



Trebellum, Trebejo, Trevejo........diferentes formas, misma denominación.

Milenaria en su forma, costumbrista en su ambiente, impasible ante el tiempo.

Objeto oculto del deseo, ambicionada y poseída; pero al final traicionada.

 ¿Maltratada o quizás una Venus Mater?

de las paredes de tu fortaleza surgieron mil hijos e hijas a tu alrededor

Casas humildes o solariegas en las que tu huella se encuentra por doquier

Trebellum, Trebejo, Trevejo..........

















































SALVALEÓN, RESUCITANDO EL PASADO


Salvaleón nos descubre poco a poco su pasado glorioso. Cuesta que nos revele su auténtica personalidad y posiblemente tan solo estemos contemplando algo de manera superficial. Después de transitar por una inmensa pista forestal y de ser intimidados por unos canes celosos guardianes de unas ruinas milenarias llegamos a lo que antaño fue una poderosa urbe del interior de la península. 
La primera vez que llegué a ella, lo único que confirmaba su existencia era parte de la muralla de pizarra que servía de demarcación de su perímetro y que guardaba estrechas similitudes con la de Irueña. 
Hoy en día, y después de la última intervención arqueológica de la Junta de Extremadura, se puede visitar lo que fue el recinto de su iglesia y un par de tumbas de lajas de pizarra que han aflorado al exterior.
Pero Salvaleón continúa ocultando su pasado bajo un paisaje colmatado y poblado de encinas que hunden sus raíces en la ribera del Basádiga.