Impresionante y casi desconocida esta población portuguesa para los del otro lado de la Raya. Tan cercana a Sierra de Gata y a su vez tan esquiva. Sabugal es la capital de uno de los mejores parajes naturales de esta zona de la península Ibérica, la reserva natural de Sierra Malcata, que se ve regada por las aguas del bravo río Coa. El acceso a este centenario enclave portugués desde Sierra de Gata se puede realizar brevemente en un cómodo viaje por carreteras secundarias desde la población salmantina de Navasfrías.
Tan sólo nos dio tiempo a explorar su centro histórico, con su magnífico castillo rodeado de casas centenarias sabiamente restauradas y poder apreciar por fuera los ciclópeos muros de las murallas de su castillo y la antigua judería; pero Sabugal es mucho más, es esa población del interior de Portugal en donde en cada rincón uno se encuentra un retazo de un pasado glorioso; pero además ofrece al visitante la posibilidad de pasar un día sorprendente en sus playas fluviales o en los senderos de esa magnífica reserva natural que es la Sierra Malcata.
Las murallas de este centenario castillo atesoran mil y una historias de las luchas titánicas de los hombres por el control de estas tierras yermas, pero imprescindibles para controlar buena parte de la península. Esto lo entendieron rápidamente reyes leoneses, castellanos y portugueses; y por supuesto en los últimos tiempos: británicos, portugueses, franceses y españoles; cuyos soldados se alojaron, convivieron y murieron entre sus murallas y almenas en aquella guerra inhumana que fue la llamada Guerra Peninsular por británicos y franceses, o Guerra de la Independencia llamada así por los españoles.
Como sucede con otras muchas fortalezas a lo largo de toda Europa, el castillo de Sabugal tiene su propia leyenda; la de aquella reina que socorría a los necesitados, cosa que tenía prohibido por el rey, y que en una de esas obras de caridad fue interpelada por el rey obligándola a mostrar lo que escondía en su faldiquera. Ella temerosa de mostrar los panes que llevaba escondidos en ésta, pero a la vez temerosa de la reacción violenta del rey, decidió enseñar los panes que justo en ese instante se transformaron en rosas ante los ojos del soberano.
Otro de los rincones muy recomendables para visitar es el pequeño museo arqueológico que Sabugal tiene muy cerca de la fortaleza militar que tan magníficamente ha sabido conservar hasta nuestros días. Entre las vitrinas de este museo se recogen numerosas piezas de diferentes épocas. Coincidiendo muchas de ellas con ejemplares similares halladas al otro lado de la frontera y que confirman unos lazos comerciales e históricos entre unas sociedades que en numerosas ocasiones mantuvieron vínculos familiares.
































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