lunes, 14 de noviembre de 2016

¡QUÉ VIENIN LOS MAQUIS!




                Jesús, su mujer, Ezequiela, y sus dos hijas estaban a punto de comenzar la cena, cuando de repente sonó el teléfono que estaba en la habitación contigua; el padre se levantó dejando en la mesa el plato recién puesto de sopa.
                Mientras Jesús atendía la llamada, Ezequiela y sus dos hijas fueron apurando la sopa. Era tarde y la madre no quería que se acostasen las niñas recién comidas.
                Al poco rato Jesús hacía acto de presencia en el salón, con un  leve movimiento de su cabeza le indicó a su mujer que le siguiese; ésta entendió que algo sucedía y que esa llamada nada tenía que ver con las habituales que solía atender su marido.
                Cuando ambos entraron en la habitación donde se encontraba el teléfono, y una vez que Jesús cerró la puerta, su mujer rápidamente le preguntó:
-¿Qué ocurre, Jesús?
-Bien, acaban de llamar del cuartel de la guardia civil de Hoyos para decirme que tome las medidas oportunas en la central eléctrica porque es probable que anden cerca un grupo de Maquis.
-¡Bendito sea Dios!, ¡cuándo se va a acabar todo esto!
-¡Lo primero cálmate! coge a las niñas e iros al dormitorio, cierra todas las puertas, todas las ventanas y apaga las luces. Yo me quedaré en esta habitación cerca de vosotras y del teléfono; en principio no tiene que pasar nada, me han dicho que vienen huyendo desde Santibáñez el Alto; parece ser que la otra noche entraron en el pueblo y retuvieron durante un buen rato al médico, al alcalde, al secretario y a un teniente del ejército, llevándose un botín de 59.000 pesetas, ropas y comestibles.
-¿Pero…? ¿Quiénes son esas gentes?
-Bueno, parece ser que dicen que es un grupo de republicanos a los que llaman “la Partida del Francés” y que están actuando por todo el norte de la provincia de Cáceres.
-¿Pero son peligrosos, Jesús?
-No sé…., pero si aparecen por aquí te ruego que guardes la calma. Si es cierto que se han llevado lo que me han dicho por teléfono no creo que se acerquen; no querrán ser vistos.
-¡Madrita mía!, ¡madrita mía!, ¡Señor…..!
                Ezequiela se echó las manos a la cabeza mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas; Jesús la abrazó fuertemente y le susurró al oído:
-No va a pasar nada, tranquilízate y ahora haz lo que te he dicho.
                La madre compungida abrió la puerta y se dirigió al comedor. Cuando entró, las dos niñas estaban jugueteando, las cogió lentamente por los brazos y se las llevó al dormitorio, cerró la puerta, la ventana y apagó las luces; según le había indicado su marido.
                Jesús se quedó sentado frente al teléfono; el tiempo fue transcurriendo sin que Él y Ezequiela pegaran ojo en toda la noche.
                Al fin llegó el alba y los maquis no hicieron acto de presencia; la calma se apoderó definitivamente de la casa-alojamiento de los trabajadores de la central eléctrica de la Cervigona; aunque a Ezequiela le duraría el susto bastante tiempo. Mientras tanto los últimos restos de la agrupación guerrillera del Francés, 1ª agrupación Centro-Extremadura, 12ª División, conseguirían encontrar una senda por la Cervigona para poder llegar a Navasfrías y así huir al extranjero.

Autor: CHUCHI del Azevo
2012

CONFESIONES DE UN MAQUIS DE SIERRA DE GATA



Elisardo Ferrera llevaba tres días en una celda inmunda de la prisión de Plasencia, situada ésta en la calle del Rey número ocho, cuando se le acercó para hablar con él un individuo misterioso que no había parado de observarle desde que llegó al presido.
-Hola, ¿qué tal?- le inquirió un sujeto taciturno y mal encarado.
-Pues te puedes imaginar -le respondió Elisardo, intrigado éste por la amabilidad de su compañero de presidio a quien todo el mundo, hasta los guardias, rehuía.
- Se dice que eres de Santibáñez el Alto, ¿Es cierto eso?
-¿Quién lo pregunta? -le respondió de nuevo el joven Elisardo.
-Un amigo -le susurró espontáneamente el maqui- quien conoce bien lo que últimamente ha pasado en tu pueblo.
-¿A qué te refieres?
-A algo que me gustaría que la historia el día de mañana narrase; ya que seguramente en tu lugar debería estar aquí otro paisano tuyo que parece ser que tiene buenas agarraeras entre los funcionarios del Ayuntamiento de tu pueblo.
-¡Eh…! ¿Qué insinúas? ¿Es que sabes quién me ha denunciado?
-No, pero tú estas aquí por querer dar de alta al partido comunista en tu pueblo y sin embargo el que facilitó la entrada hace varios meses de un grupo de maquis en Santibáñez el Alto está libre como el cuco.
-¿Cómo sabes tú que los maquis entraron en mi pueblo?
-Muy sencillo porque yo era uno de ellos.
-¡Qué me dices!
-Lo que oyes. Éramos un grupo de diez y el que nos facilitó la entrada es uno que luego se ha hecho la víctima; pero la realidad es que fue él el que nos dijo a qué casa teníamos que ir y a quién teníamos que secuestrar y pedirle  dinero por su rescate.
                Elisardo se quedó pensativo un buen rato no daba crédito a lo que le estaba contando aquel hombre enigmático que no tenía nada que perder pues dentro de unos días lo iban a fusilar. No quiso seguir preguntando y ni tan siquiera quiso seguir en compañía de aquella persona; quien una vez más le venía a confirmar aquel dicho tan famoso en Sierra de Gata: Quien tiene padrino se bautiza y el que no se queda moro.

Autor: CHUCHI del Azevo
2012


EL CONDE ARGENGOL DE URGEL Y SUS CABALLEROS CATALANES EN LA CONQUISTA DE SIERRA DE GATA




La puerta del gran salón palaciego se abrió con su habitual chirriar de bisagras, inmediatamente el Rey de León, Fernando II, entró con su séquito y acto seguido sus fieles paladines tomaron posiciones arremolinándose entorno al improvisado trono del recién conquistado palacio moro de la ciudad de Alcántara. Kantara-ass-Saif o puente de la espada como denominaban los árabes al puente que los romanos construyeron para vadear el río y que servía a su vez para identificar a la ciudad que, hasta hace pocos instantes, había estado en su poder.
                Entre los presentes se encontraban caballeros templarios, nobles de la recién creada Orden de Julián del Pereiro, algunos vecinos cristianos de la conquistada villa de Alcántara, un nutrido grupo de religiosos y por último el Mayordomo Real por el que Rey Fernando sentía especial predilección, el Conde Armengol de Urgel. Caballero que procedente de la llamada Marca Hispánica había roto con la tradición familiar de servir a los nobles catalanes, decidiendo hace muchos años servir al Rey de León.
                Grandes habían sido los servicios que el Conde Armengol había prestado al Rey leonés, por ello el monarca cada vez que tenía ocasión le premiaba con aquello que estuviese en su mano. Esta vez no iba a ser menos, el noble catalán junto con sus hombres, todos caballeros catalanes breados en mil batallas, habían luchado con coraje y valentía desde que partieron de la Corte Leonesa. Habían transcurrido casi tres meses desde esa salida en la que se internaron en tierras extremeñas atravesando el peligroso puerto del Perosín; cerca de allí tuvieron que presentar batalla a las aguerridas tropas moras, que parapetadas tras las murallas de la inaccesible fortaleza de Santibáñez o San Juan de Mascoras, les impedían el avance.
                Su destino último era Alcántara, ciudad que los moros habían convertido en el mayor presidio de la zona. Una vez frente a las murallas de esa villa los primeros en atacar fueron los templarios, a los que los atrincherados seguidores del Profeta ocasionaron bastantes bajas. El segundo ataque lo llevaron a cabo las tropas del Pereiro, y mientras éstos intentaban penetrar en el interior del recinto amurallado mediante unas escalas fijadas en los muros de las murallas; el Conde Armengol de Urgel, junto a Berenguel Arnal, Beltrán de Tarascun, Arnal de Ponte, dio el golpe de gracia a la asediada ciudad abriendo una brecha en la muralla con una catapulta instalada cerca del acceso principal a dicha población. Inmediatamente su hermano Galcerán, auxiliado por Arnal de Savangia, por Pedro de Belvis, por Bernal de Midia y por Ramón de Villalta, penetraron en el interior dando mandobles a diestra y siniestra. Y ante la ferocidad del combate y del envite de aquellos diablos rubios y pelirrojos los muslimes decidieron enarbolar la bandera de la rendición.
La fortuna se había aliado con ellos pues las tropas cristianas se encontraban extenuadas ante los sucesivos combates a los que se habían tenido que enfrentar. Por ese motivo el Rey Fernando estaba tan agradecido a su Mayordomo;  ya que gracias al ahínco y a la vehemencia de él y de sus tropas se habían ahorrado infinidad de vidas.
                El Rey leonés intentó sin embargo ser lo más equitativo posible y por ello decidió en ese acto ceder las fortalezas de San Juan de Mascoras y de Milana, junto a las tierra de Baldarrago, a los caballeros del Temple; y la magnífica villa de Alcántara a su querido Armengol de Urgel, al que nombró capitán de la misma desde ese preciso instante para que la defendiese en un futuro ante el previsible envite islámico que se avecinaba.

Relato basado en el libro Crónica de la Orden de Alcántara, de Alonso Torres Tapias Tomo I, Pág. 65


Autor: CHUCHI del Azevo
abri de 2012
                

sábado, 12 de noviembre de 2016

ROSTROS PÉTREOS, EL LINCE CON BOTAS 3.0


En el año 2013 tuve la oportunidad de grabar, con el Lince con Botas, un programa para la Televisión de Extremadura sobre las figuras esculpidas en piedra que se conservan en las fachadas de muchas de las casas de los pueblos de Sierra de Gata.




Ménsula con una representación enigmática
(Perales del Puerto)


Basado en el trabajo que publiqué en la Revista Alcántara, titulado "Figuras y Rostros Pétreos de Sierra de Gata", los amigos del Lince con Botas y Yo nos recorrimos algunos de los pueblos de la Comarca analizando esas enigmáticas representaciones en piedra que nos han legado nuestros antepasados. A raíz de ese documental algunos paisanos me indicaron la existencia de varias tallas en piedra que todavía aguantaban los vaivenes del tiempo en algunas de nuestras poblaciones; las mismas estaban saliendo a la luz rescatadas del baúl de los recuerdos o de un ostracismo histórico en el que determinados pensamientos las habían sumergido.


Dintel de balcón con la representación de un ganadero
(Cilleros)



La Calavera
(Villamiel)


Cabeza de animal
(Cilleros)




Os dejo en este blog los enlaces para poder visionar dicho documental