viernes, 26 de febrero de 2016

EMILIANO MARTÍN SUSAÑO, EL CIEGO DE PERALES


                Hay en Sierra de Gata personajes carismáticos que son grandes desconocidos para el público en general; sin embargo hay uno que fue muy popular por los pueblos de la sierra y que representa la esencia de nuestra comarca, Emiliano Martín Susaño “El Ciego de Perales”.
                Emiliano era ciego de nacimiento sin embargo poseía una potente y hermosa voz que le permitía participar en los actos religiosos que se celebraban en la iglesia de Perales. Pero sobre todo esa voz le permitió recorrer todos los pueblos de la comarca y ganarse en cierta forma la vida.
                El Ciego de Perales era el heredero de la tradición oral, de los Cantares de Gesta, del Romancero Popular y del refranero que tantos consejos sabios daba a unos y a otros desde hacía siglos. Nació en la localidad de Perales del Puerto en el año 1888 en un final de siglo convulso y entraría en otro igualmente caótico.
                A él se le atribuye una de las coplas que más han resistido el paso del tiempo, “Coplas del Minerito”, un romance en el que, como en casi todos los que cantaba, intentaba aportar algún que otro consejo a sus fieles seguidores. Éste decía así:

Caros amigos, lectores
dispensad, ya que me atrevo
a escribir este romance,
hablando de los mineros.
Yo no puedo ir a la mina
para ganarme el sustento
pues, como todos sabéis,
yo soy “Emiliano el Ciego”……
 Allá, en la Sierra de Gata,
 y en casi todos los pueblos,
 Por cada Kilo que sacan
 le dan catorce durejos,
 (así que el que saca cien
¿Cuánto gana, compañero?
 Minerito, minerito,
te voy a dar un consejo:
 (que ni en vino ni en coñá
 malgastéis vuestro dinero)
 Compra una casa y un huerto,
 o un olivar , por lo menos,
(y aunque la mina se acabe,
siempre podrás ir viviendo)
 Bendita Sierra de Gata,
bendito sea nuestro suelo,
 (benditos sean los hombres
 que en dicha sierra nacieron
 Minerito, minerito….
               
Jamás pidió limosna, vivía de sus colaboraciones con la parroquia, de los calendarios del Sagrado Corazón de Jesús que vendía y probablemente de su arte; que le abría infinidad de puertas por todos aquellos pueblos que recorría. Su vida se agotó un 19 de enero de 1962 aunque sus cantos y su personalidad todavía son recordados por los pueblos de nuestra comarca.


jueves, 25 de febrero de 2016

NOTICIAS SERRAGATINAS DE UN TIEMPO PASADO


Allá por el año 1922 unos vientos huracanados, se colaron por las altas cumbres de las estribaciones montañosas de nuestra comarca arrasando todo aquello que encontraron a su paso, especialmente los tejados de las viviendas de Eljas.
Quizás, por este motivo en 1924 los alcaldes de las localidades serragatinas de San Martín de Trevejo, Villamiel, Hoyos y Acebo decidieron que había llegado la hora de traer algo bueno a nuestras tierras, es por ello por lo que cogieron sus respectivas maletas, en las que portaban un interesante proyecto, y se desplazaron hasta Ciudad Rodrigo donde expusieron el deseo y el interés de traer el ferrocarril a este rincón apartado de la Península.
            Con este práctico medio de transporte pretendían estimular la economía comarcal que se vio seriamente perjudicada en 1933 a consecuencia de una intensa nevada que dañó a la mayor parte de los olivos y naranjos de estas tierras, cifrándose los destrozos en unos doce millones de pesetas.
A pesar de las inclemencias meteorológicas hubo personalidades de la talla de Pío Baroja que en su visita a la Sierra no pasaron de Acebo; ya que se quedaron prendados de su belleza. Otros grandes intelectuales extremeños de la talla de Publio Hurtado ya habían visitado con anterioridad nuestras tierras, y se habían hecho eco de una tradición oral que atribuía a los árabes infinidad de tesoros escondidos en las proximidades del monte Jálama. Con uno de esos áureos  hallazgos fue con el que se topó en 1939 el niño Félix Sánchez Moreno; ese magno descubrimiento se componía de cinco barras de oro con un peso total de 1,7 KG, las cuales fueron depositadas por el alcalde de Eljas en el Banco de España.
Parece ser que el oro era la obsesión en esas fechas pues en Robledillo de Gata se descubrió un yacimiento de este preciado metal que despertó el interés de los más altos dirigentes políticos provinciales de la época.
Pero si existió algo rentable en nuestra Comarca esto fue sin duda los encajes de Acebo, capital mundial del encaje de bolillos, ya en 1964 se estimaban los ingresos en esta localidad por las ventas en el resto de España de esta artesanía en diez millones de pesetas anuales. A ello habían contribuido las campañas de patrocinio que desde los Organismos oficiales se llevaban a cabo desde 1940 ( 1ª Exposición de Muestras, Mercado de Artesanía de Cáceres, Feria del Campo de Madrid, 1ª Exposición Internacional de Artesanía, Exposición de Artesanía Provincial en la Casa del Mono de Cáceres, Asamblea Provincial de Turismo, Coloquios Internacionales Caballeros de Yuste, etc…).
Isidoro Rodríguez Vázquez, vecino de Acebo, en cambio decidió no seguir la actividad comercial de muchos de sus convecinos y prefirió convertirse en el alimañero más importante de Sierra de Gata, así en 1959 ya contaba en su haber con la captura de varios lobos, los últimos, un lobo y una loba atrapados vivos con los que se presentó en Villasbuenas de Gata.
A este “Tarzán” extremeño le debieron echar bastante de menos cuando un reputado maestro y prestigioso cazador de nuestra comarca afirmó, en el año 1969 en el cuartel de la guardia civil de Hoyos, haber visto deambular por nuestros montes a una espectacular leona. El pánico, evidentemente, se extendió por entre las poblaciones serragatinas de Villamiel, Acebo, San Martín de Trevejo, Valverde del Fresno, Eljas y Trevejo. Poco tiempo después la leona resultó ser un perro de grandes dimensiones.
Esta Sierra nuestra no para de sorprendernos, esta vez con hechos y anécdotas acaecidas en el siglo pasado y de las que se hicieron eco prestigiosos periódicos de la época.


miércoles, 24 de febrero de 2016

ARQUEÓLOG@S ACEBAN@S

Hubo un tiempo en el que los aceban@s teníamos el arrojo de defender nuestro patrimonio cultural; guiad@s y dirigid@s por gentes sensatas eram@s capaces de recuperar el legado olvidado de nuestros antepasados.


Sin embargo el caciquismo serragatino asentado en el latrocinio y en el asesinato de humildes obreros era capaz de doblegar a una justicia acomplejada, que adolecía de los más mínimos principios democráticos.


La perpetuación del hurto cultural a lo largo y ancho de todos los pueblos de Sierra de Gata es algo recurrente en lo que se asienta el bienestar y buen-nombre de algunas familias serragatinas. Las desamortizaciones del XIX, las apropiaciones indebidas de las tierras concejiles y el engaño, manipulación y robo descarado a los vecin@s de muchos pueblos de Sierra de Gata es lo que favoreció el enriquecimiento injustificado de much@s advenediz@s llegad@s a estas tierras.


Las fotografías que aquí reproduzco me las cedió desinteresadamente para un trabajo que publiqué hace tiempo el condenado acebano que intentó proteger nuestros patrimonio arquitectónico. 
Con la total seguridad de que hago lo correcto, al publicar esta página-denuncia en este blog, quiero dejar claro que el único responsable de todo ésto soy Yo: 

Jesús C. Rodríguez Arroyo
CHUCHI del Azevo

lunes, 22 de febrero de 2016

ALMAZARAS SERRAGATINAS





Sierra de Gata fue durante siglos una comarca de gran producción olivarera, ello facilitó una amplia presencia de almazaras o molinos de aceite en todas las localidades Serragatinas.
            Los hubo de las más diversas formas y tamaños, encontrándose algunos de ellos ubicados en lugares realmente extraños. Desde épocas remotas la propiedad de estos medios de producción casi siempre permaneció en manos de familias acomodadas.


            La molturación de la aceituna solía iniciarse antes del alba, siendo cada agricultor el que transportaba el fruto del olivo hasta el molino en sus caballerías, o en pequeños carros tirados por la más diversa variedad de animales domésticos.
            Envueltos en una luz tenue, que penetraba por algún pequeño vano existente en alguna de las paredes del molino, los abnegados agricultores se sentaban al calor del fuego que se  desprendía de la leña que ardía en la   chimenea; mientras el movimiento cadencioso de una gran piedra circular o una pesada viga de madera prensaba esas aceitunas que darían una de las más preciadas aceites de toda Extremadura.


            A lo largo de conversaciones en las que se discutía de los más amplios y diversos temas los más madrugadores solían hacer una pausa para desayunar algún pan tostado al fuego, con algún pedazo de tocino o embutido casero, acompañado de un buen trago de vino de pitarra, mientras el aroma a aceite invadía los sentidos de todos los presentes.


            Afortunadamente, y a pesar de la decadencia del sector agrícola en nuestra comarca, aún se conservan algunos molinos históricos. Además ciertas localidades se han preocupado por la recuperación de peculiares almazaras que se encontraban abandonadas; e incluso algunos particulares han abierto museos dedicados al aceite, como los existentes en Robledillo de Gata y en San Martín de Trevejo.


Todas las imágenes de esta página del blog son reproducciones exactas de un molino de prensa o de viga que se encontraba en la localidad de Hoyos y que fueron tomadas y realizadas por uno de los numerosos estudiosos alemanes que arribaron por estas tierras en la década de los años 30