domingo, 28 de junio de 2020

ERMITA DE LA CRUZ BENDITA,San Martín de Trevejo

Esta ermita conserva para mí un especial recuerdo; ya que cuando moceaba por la Comarca nos sirivió a mí y a mis amigos de refugio nocturno en aquellos veranos en los que nuestra curiosidad nos hacía completar rutas senderistas por los montes de Jálama, que nos obligaban a hacer noche en San Martín de Trevejo de manera improvisada.


El tejaroz que cubre la entrada principal con sus magníficos asientos pétreos nos sirvieron de camastro y de cubierta en las cálidas noches estivales de la década de los años ochenta del siglo pasado.


En aquellos veranos y en esta ermita fue mi primer contacto con A Fala. El letreo que se conserva a la entrada de la misma, escrito en la lengua vehicular de la mayor parte de la población de San Martín de Trevejo, nos sorprendió a unos jóvenes educados en el centralismo lingüístico del Estado Español de la época. Dicho letrero adosado a la fachada principal del edificio, además del consejo litúrgico que manifiesta, tuvo un carácter reivindicativo en un tiempo en el que las lenguas locales que no fuesen el castellano eran tratadas de manera despectivas o proscritas.  

PARROQUIA DE SANTA MARÍA MAGDALENA,Hernán Pérez

Parroquia levantado en mampostería que fue reforzada en las esquinas con sillares de granito. La fachada principal es entera de granito rematada en una imponente espadaña. El edificio cuenta con una planta rectangular de grandes proporciones y en los últimos tiempos ha sufrido ciertas invervenciones que han afeado en parte su estética.









Sin embargo como sucede siempre no deja de ser interesante visitar este edificio religioso de Sierra de Gata, que aunque no es de los más espectaculares de la zona si hay que decir que es de los más curiosos por el material empleado en su construcción, mampostería principalmente de pizarra, y porque todavía se observan restos de una esgrafiado que decoró en parte los muros de la parroquia.




ERMITA DEL CRISTO DE LA PAZ. Hernán Pérez

Es esta ermita un edificio sencillo sin el detalle ni la intervención de afamados canteros de siglos pasados. Levantado en su mayor parte en mampostería de pizarra, cuenta con algunas partes en sillería de granito que refuerzan en parte la construcción. La puerta principal cuenta con un arco de medio punto y en su tiempo debió estar cubierta por un tejaroz, del que tan sólo quedan las ménsulas. Tiene estructura de nave única dividida en dos tramos por un arco de medio punto.



Cuenta esta ermita con una rústica espadaña en la que una pequeña campana llamaba a la oración en siglos pasados.


No conserva Hernán Pérez espectaculares edificios religiosos, pero si conviene decir que los dos que se mantienen en pie, la ermita y la parroquia, tienen la particularidad única en nuestra comarca de haber sido construidos en su mayor parte en mampostería de pizarra, material muy raro de ver en las construcciones religiosas de nuestra sierra.

sábado, 27 de junio de 2020

ERMITA DEL CORDERO BENDITO, Acebo

Es la única ermita que queda en pie en Acebo y aunque siempre fue la del Cristo, cuando se derribó la del Coredero, en el actual ambulatorio de la localidad, a ésta se la pasó a denominar la Ermita del Cordero Bendito.
Tiene planta rectangular alargada, con la sacristía al lado de la Epístola. La capilla mayor es toda de sillería y sobre ella se eleva un cimborrio octogonal que resguarda la cúpula. el resto de la contrucción es de mamposteria; aunque en las esquinas se usó, como en muchas otras ermitas, sillares de granito. A los lados tiene dos contrafuertes que soportan los empujes del arco principal. La puerta es un arco de medio punto, que queda cubierta por un tejaroz moderno sustentado sobre dos columnas apoyadas en dos basamentos pometeados de raíz hispanoflamencas, que proceden del antiguo soportal del ayuntamiento de Acebo.



Custodia esta ermita una imagen barroca de un  Nazareno, El Cordero Bendito. Talla deciochesca anónima de gran expresividad y realismo, por la que los acebanos profesan una profunda devoción.

Nos cuenta un amigo que según él pudo ver en el archivo histórico municipal de la localidad, hoy en día ya desaparecido, esta imagen tiene un origen curioso. Parece ser que en cierto siglo la ermita del Cordero se incendió y la imagen del Santo a cuya advocación se encontraba dedicada se perdió; por este motivo los representantes municipales le encargaron a unos vecinos la compra de una nueva talla que sustituyese a la desaparecida. Estos abnegados vecinos viajaron hasta un taller de imagineria de la ciudad de Valladolid donde entraron en tratos con el escultor de turno. Una vez manifestados los deseos de compra y su poder adquisitivo el citado escultor les dijo que no podía satisfacer sus deseos; pero cuando los dos acebanos se aventuraban a abandonar el taller, el artista les alcanzó a la salida del mismo y les propuso la compra de un Ecce Homo que conservaba desde hacía varios años en el almacén del taller. Los dos vecinos se dieron media vuelta y siguieron al artesano hasta el lugar en la que se conservaba la magnífica talla. Una vez allí el escultor les explicó que aquella talla había sido encargada por una Cofradía sevillana, pero que cuando fueron a recogerla no la quisieron porque el Cristo tenía, debido al color de la imagen,  un aspecto demasiado semita para ellos.
A los acebanos ese tema no les incomodó, pero ellos lo que querían era un Cristo que portase una cruz a hombros y no uno que estuviese atado a una columna. El artista les dijo que eso no sería problema, que viniesen en dos días a buscarlo que ese inconveniente quedaría resuelto.
El escultor le seccionó uno de los brazos y se lo colocó en la posición necesaria para sustentar un cruz. De esa forma el problema quedó resuelto y los acebanos se llevaron al Azevo una escultura que forma parte del ideario acebano desde que tengo uso de razón.