viernes, 24 de mayo de 2024

LOS CHOZOS DE CILLEROS

Cual pequeñas protuberancias surgidas en la piel de la Madre Tierra estas arcaicas, austeras y robustas moradas que de vez en cuando el paseante se encuentra por el agro cillerano nos evocan, si cabe aún más en estas fechas de Cuaresma, un pasado remoto, virginal y pagano enraizado en nuestra génesis cultural atlántica. Los chozos, chajurdones, zahurdas, bujíos y un sin fin de denominaciones más fueron durante siglos, quizás milenios, la única morada digna que muchos de nuestros antepasados pudieron tener en este salvaje e indómito territorio que ha sido y es Sierra de Gata.





Cilleros con su serranía a uno y otro lado de su territorio guarda en ella un tesoro arquitectónico que demuestra una vez más aquel dicho que asegura que de la necesidad se puede hacer virtud. Estas construcciones aisladas en un enclave pétreo perfectamente domado para satisfacer las necesidades humanas nos enseñan como el aprovechamiento de los recursos del entorno y el respeto por el medio natural es una fuente duradera de bienestar y equilibrio para un ser humana que en los últimos tiempos ha decidido abandonar esos principios que habían prevalecido desde el principio de los tiempos de la humanidad.


PRADO CASTAÑO Y LOS DÓLMENES DE HERNÁN PÉREZ

Prado Castaño es un enclave arqueológico de primer nivel en el norte de Extremadura, en él se encuentra una concentración bastante inusual de dólmenes que no se da en otras zonas de Sierra de Gata y que para observar otra similar en la provincia de Cáceres ya nos tendríamos que acercar a la vecina Valencia de Alcántara.




Esta pequeña pradera poblada de árboles autóctonos serragatinos es un enclave arqueológico que sigue en plena investigación y prueba de ello es que recientemente se ha localizado un dolmen nuevo que está siendo objeto de investigación y análisis.


Actualmente se ha acometido en dos de estos dólmenes un proceso de restauración y de acondicionamiento con la finalidad de que sean más visibles para los visitantes y puedan ser mejor comprendidos.






sábado, 27 de abril de 2024

EN EL INTERIOR DE UN VIEIRO

Vieiro una palabra, un término que sirve para denominar a las antiguas explotaciones auríferas romanas de Sierra de Gata. Su significado para algunos no es otro que "Camino de Oro". Prolongadas y profundas trincheras, hoy en día colmatadas y colonizadas por la vegetación salvaje de la sierra, nos permiten imaginar el esfuerzo humano que supuso abrir estas enormes zanjas a lo ancho de la serranía de Valverde del Fresno para extraer de su interior el preciado y ansiado metal por los ocupantes romanos que esquilmaron todos aquellos recursos que encontraron a su paso.


Hoy en día permanecen ocultos entre la densa vegetación y en apariencia no dejan de asimilarse a profundos desniveles o barrancos como los que se pueden localizar por toda la serranía sierragatina; pero a poco que se los examina se observa la mano del hombre y la artificialidad de su origen.


Son alrededor de cinco Vieiros los que se pueden visitar y de los que se tiene constancia, todos ellos ubicados en la Serranía de Valverde del Fresno y ya próximos a la frontera de Portugal. 


En una Semana Santa como la de este año 2024, bien acompañado por un experto en la historia y arqueología de Sierra de Gata como es mi amigo Luis Ramajo, un cillerano amante de su tierra y de sus gentes, pude visitar en un día lluvioso y con una densa niebla unos parajes de una belleza cautivadora; reductos de una vegetación ya casi endémica y que antaño abundaba por todo el norte de Extremadura. En esas tierras habitadas desde los albores de la humanidad pudimos descubrir, visitar y explorar esos Vieiros, Caminos de Oro, de los que tanto habíamos oído hablar a personajes tan carismáticos como el arqueólogo e historiador mañego Miguel García de Figuerola.





sábado, 20 de abril de 2024

SIERRA DE GATA, EL DESPOBLAMIENTO INFINITO

Esta Semana Santa tuve la oportunidad de hacer algunas salidas al campo a pesar de la lluvia. La naturaleza estaba espectacular con esos verdes esmeralda que tanto caracterizan a nuestra comarca, todo ello cubierto de una neblina mortecina que enmascaraba una vez más unos paisajes que se tornaban en regalos para la vista cuando estos se vislumbraban por entre los resquicios nebulosos de los riscos y los valles.

Otrora esos campos, valles y paisajes bullían de vida; cuando agricultores, ganaderos, cabreros y un largo etc. merodeaban por sus veredas, cañadas y cordeles en busca del sustento diario; pero hoy todo ello se ha convertido en un denso páramo colonizado de nuevo por una naturaleza salvaje a la que se le hizo en siglos pasados retroceder violentamente. En el silencio de esas tierras el curioso, el senderista avezado, el pequeño trotamundos descubre abandonados cientos de inmuebles que durante siglos tuvieron su función y que hoy en día mueren lánguidamente ante la indiferencia de los pocos habitantes de la comarca que de vez en cuando se deciden a visitarlos esporádicamente.