sábado, 10 de enero de 2026

CÁPARRA, CIUDAD DE LA VÍA DE LA PLATA

La milenaria Cáparra, la centuriona de la autopista imperial que vertebraba la península ibérica de norte a sur; con su arco tetrapylon único en todo el extremo occidental europeo, se alza de manera orgullosa en la inmensidad de la dehesa altoextremeña que domina el norte de las tierras placentinas. Territorio rebosante de historia, noble y orgulloso, que se convierte en un cruce de caminos culturales por el que transitaron todos y cada uno de nuestros antepasados, los cuales admiraron maravillados la sabía ingeniería civil de los que le precedieron.

Cáparra y su emblemático arco se han convertido con el paso de los años en un símbolo y en una marca más de Extremadura. Con tan sólo un 10% excavado el potencial arqueológico de esta ciudad vettona-romana promete convertirse en uno de los epicentros arqueológicos de la provincia de Cáceres.

Tal y como vengo haciendo en este humilde blog he traído este pequeño post sobre esta ciudad vettona-romana porque su proximidad a Sierra de Gata permite visitar este magnífico enclave arqueológico en el día desde cualquiera de las poblaciones de nuestra comarca. 































































 

GUARDA, el pequeño Santiago de Compostela portugués

Relativamente cerca de Sierra de Gata nos encontramos con la importante población portuguesa de Guarda. La visita a esta ciudad se puede llevar a cabo en el día desde cualquier población de Sierra de Gata y que duda cabe que la experiencia es algo que merece la pena. 
A medio camino entre Ciudad Rodrigo y Viseu, Guarda es una ciudad con un casco urbano histórico que nos recuerda a las tradicionales ciudades gallegas donde el granito ha moldeado una arquitectura señorial que en la actualidad conserva un intenso aroma de decadencia imperial y que en esta parte de Portugal han sabido hacer de ello una seña de identidad.
El tiempo pausado, una gastronomía exquisita alrededor de un intenso café edulcorado con alguno de sus tradicionales dulces motiva a cualquiera que deambule por Sierra de Gata durante un cierto tiempo a darse un salto a Guarda y disfrutar de una ciudad y unas gentes orgullosas de su pasado.