Los dólmenes de Hernán Pérez no son la primera vez que los traemos a este humilde blog. En esta ocasión no es para hablar de su gran valor arqueológico, si no para maravillarnos del entorno otoño-invernal que los rodea, cobijándolos con unos colores cromáticos del duro invierno serragatino; ofreciendo al visitante unas pinceladas artísticas que desdibujan un paisaje cambiante moldeado por el avance de las estaciones.























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