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miércoles, 28 de mayo de 2025

LOS AGUACATES DE ACEBO

 Hace unos años me decidí a plantar un aguacate en el huerto que heredé de mi padre en la zona de Acebo conocida por el nombre de Arranseco, junto al río Lágina, Cail o Carrobispo como lo conocemos los acebanos.

Después de nueve años plantado el primer aguacate puedo presumir este año de la primera floración que le he observado y que espero, deseo y ambiciono finalice con un perfecta polinización de esas flores hermafroditas, que a una hora del día son masculinas y que llegado el atardecer se transforman en femeninas. La variedad que planté inicialmente fue la Hass y es ésta la que ha florecido este año, posteriormente he plantado otros tres más, uno de ellos de la variedad Bacon; ya que me aconsejaron en los diversos foros de internet que era la mejor forma de que se produjese un polinización perfecta.

















El primer aguacate obtenido en mi plantación de Acebo 



Un ejemplar hermoso que se ha hecho esperar

No soy un experto agricultor, ni tan siquiera vivo en Acebo pero tengo un sentimiento muy arraigado de pertenencia a la tierra que me fue inoculado cuando en verano pasaba largas temporadas en la huerta de mi abuelo acompañado de éste, quien me explicaba los entresijos de la siembra y de la cosecha. Aquella huerta quedó sumergida por el pantano que decidieron construir en una de las zonas más bellas de Acebo y que nadie impidió; y yo, además, me vi obligado a crecer y a educarme a cientos de kilómetros de Acebo; pero algo surge en mí cada dos meses aproximadamente, es una llamada desde las cumbres de Jálama que me hace retornar a Acebo para visitar sus intrincadas calles o para conservar un trozo de terruño poblado de naranjos, y ahora de aguacates; evitando en la medida de mis posibilidades que el despoblamiento y el abandono borre una memoria colectiva y millones de horas de trabajo de todos mis antepasados.




lunes, 12 de octubre de 2020

¿UNA LEONA EN SIERRA DE GATA?

 


Don Gaspar Revuelta había  llegado al café-casino de Payo hacía un buen rato , se sentó en una mesa cerca de una de las ventanas que daban a la calle; mientras La Julia le traía su habitual café de puchero portugués con la copita de aguardiente y el ejemplar del diario ABC que recibían siempre a esa hora de la mañana. Comenzó  a ojear el periódico, leyendo los titulares de las noticias hasta que por fin se detuvo en la sección de sucesos que era la parte de la prensa que más le gustaba.

                Había finalizado las clases en la escuela hacía un buen rato. El día había sido un poco estresante; Juanito, el hijo de la Tomasa que era el alumno más revoltoso que tenía, le había amargado toda la mañana y a pesar de haberle dado varios capones en la cabeza y castigado en cruz de cara a la pared ya no pudo controlar al resto de los alumnos que habían imitado a su compañero de aula.

                Por fin apuró la copa de aguardiente, cerró el periódico, se levantó y dirigiéndose a la barra golpeó ésta con el canto de una moneda de cinco pesetas para advertir a la Julia que le cobrase.

-¿Qué…ya de regreso, Don Gaspar?

-Pues sí Julia, ya es hora de llegar a casa y olvidarme del día que me han dado esos diablos; sobre todo el puñetero Juanito, no hay quien lo meta en cuerda derecha.

-¡Bueno Don Gaspar, si es un niño! ¿Qué quiere Usted? Si tenían que estar por ahí jugando y se pasan el día encerrados.

-Ya pero tienen que aprender lo máximo posible ya que el mundo es cada vez más complicado y les van a exigir mucho. Bueno Julia, lo dicho, hasta mañana. 

-Hasta Mañana D. Gaspar y conduzca con cuidado.

-Venga, nos vemos mañana, gracias.

                D. Gaspar caminó hasta su viejo seat 600 que siempre dejaba aparcado cerca de la escuela. Le costó varios minutos arrancarlo; quizás porque el pobre ya llevaba varios miles de kilómetros recorridos con sus ruedas.

                El trayecto por la carretera que cruzaba íntegramente el Puerto de Santa Clara se le volvía monótono; siempre el mismo paisaje anodino que no le aportaba nada, como le sucedía con su aburrido trabajo. Su conducción se fue relajando mientras su mente se evadía con pensamientos gratificantes para él; era la parte del día que más le gustaba, perderse en historias alucinantes que le permitían ser y estar donde le apeteciese.

                De repente a la salida de una de las curvas de esa carretera apareció ante él la silueta de un animal, justo en medio del pavimento. Instintivamente pisó a fondo el pedal del freno, el coche se detuvo bruscamente; mientras un rugido ensordecedor espantó a los pájaros que se encontraban en las copas de los árboles. Don Gaspar se quedó gélido al observar delante de su vehículo lo que él creía que era una leona, no se atrevió a apearse del auto; aunque inconscientemente cerró la ventanilla del mismo. El animal rápidamente abandonó la carretera y se internó en la frondosidad del bosque.

                Al instante Don Gaspar arrancó de nuevo el vehículo, esta vez lo consiguió al primer intento, y pisando a fondo el acelerador emprendió una rápida huida; aquello que acababa de ver era una magnífica y esbelta leona en plena Sierra de Gata. ¿Quién había podido traer a ese animal hasta allí?, ¿cómo podía andar suelto un animal tan peligroso por aquellas tierras? Las preguntas le  bloqueaban, no era capaz de pensar; sin darse cuenta al cabo de una media hora se encontraba frente a las puertas del Cuartel de la Guardia Civil de Hoyos, el subconsciente le había llevado hasta allí para denunciar el asombroso encontronazo.

                La noticia rápidamente corrió como la pólvora por los pueblos de la Comarca. En los días siguientes las partidas de voluntarios para dar caza a tan exótico animal se convirtieron en multitudinarias; surgiendo versiones para todos los gustos: que si se había escapado de un circo, que si era el animal de compañía de un veterano portugués de la guerra de Angola, etc, etc. aunque al final se confirmó que lo que vio el excelso maestro Don Gaspar no fue ni más, ni menos que un perro de grandes dimensiones.

 Relato basado en la noticia publicada en el diario ABC el 25 de junio de 1969

Autor: CHUCHI del Azevo

Noviembre de 2012 


miércoles, 24 de abril de 2019

ALTAR PREHISTÓRICO EN ACEBO

Esta Semana Santa ha sido muy intensa en todos los aspectos; pero aun así he podido disfrutar al máximo de todas mis aficiones y amistades en Acebo. Uno de mis mayores placeres cuando estoy en esta localidad de Sierra de Gata es pasear por el campo y descubrir la presencia humana desde tiempos inmemoriales. Hasta la fecha casi todo lo que he visto se corresponde con la actividad agrícola-ganadera que en los últimos siglos fue la economía básica de las gentes de esta población, no existiendo restos anteriores más allá del siglo XiX. Sin embargo mi gran amigo KiKo “El Cazador” me sugirió nada más llegar que le acompañase a una zona que recientemente había visitado en la que creía haber visto  cazoletas y alveolos grabados en enormes rocas de granito.


Roca alveolar


cazoleta


cazoletas


El aperitivo de ese día se había alargado más de la cuenta y se había juntado con el tradicional campeonato del juego de La Raya y aunque ya era un poco tarde me animé a acompañarle, a pesar de la oposición de mi mujer y de mi hija que querían que me quedase para participar con ellas en el campeonato de La Raya.
Las primeras cazoletas grabadas en las piedras que me enseñó Kiko podían inducir a dudas, ya que podían ser fruto de la erosión o incluso de la tradicional actividad del pastoreo y que hubiesen sido los pastores los que las hubiesen tallado en la roca para que sirviesen de abrevadero a sus ganados. Pero según avanzamos a la parte más alta de la colina me recomendó que explorásemos una de las mayores rocas de granito que allí se encontraban. Esa mole estaba repleta de alvéolos y de cazoletas y todos ellos estaban orientados hacia Jálama, deidad prerromana como así confirman infinidad de estudios. Desde la cumbre de esa pequeña elevación se tiene una panorámica de todo el entorno y se puede divisar un amplio espacio de terreno que va desde Jálama, la Presa de la Monja, Teso Porras, Puerto de Perales, Pantano del Borbollón, El Coto, hasta llegar de nuevo a Jálama; es decir una visión de 360 grados. 
A continuación muestro las fotografías que tomé de todas esas rocas que me inducen a pensar que nos encontramos ante los restos de lo que fue un antiguo lugar de culto, cuyas rocas constituirían primitivos altares prehistóricos e incluso una de ellas, como bien me dijo KiKo, se asemejaba bastante a un pequeño trono o asiento con reposabrazos. La zona además está rodeada de corrientes de agua, bien acuíferos como los de la zona de Los Veneros o bien por cauces de arroyos que nutren de agua al río Lágina y al regato Linar, condición esta indispensable en todo este tipo de hallazgos arqueológicos.
De confirmarse esta teoría, y a la espera de una inspección más detenida de la zona y del entorno, estaríamos ante un importante hallazgo arqueológico; ya que confirmaría el culto a deidades naturales como es en este caso la montaña de Jálama; que mediante libaciones en rocas graníticas, como hacían los antiguos pueblos prehistóricos de Extremadura,  rendirían culto a las deidades naturales tal y como como se ha demostrado en hallazgos similares en la zona de Valencia de Alcántara y en los Barruecos.







cazoleta














La cara del perro 



Cazoletas






Kiko "El Cazador"



El Trono 


La Libertad Efímera