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miércoles, 1 de octubre de 2025

EL ROBO DE AGUA EN EL RÍO LÁGINA, ACEBO

No me canso, o mejor dicho NO ME JARTO, de pasear por los campos de Sierra de Gata y cada vez tengo más claro que este territorio nuestro cada vez se asemeja más y más al lejano oeste; y no porque esté precisamente al oeste de la península, sino porque aquí impera desde hace mucho tiempo la ley del más fuerte y el más caradura.

A la costumbre últimamente tan habitual de apoderarse de callejas y caminos públicos, que permitían el acceso a ciertas fincas o cauces de ríos, mediante el uso de alambradas que modifican lindes centenarias al antojo de los usurpadores y acaparadores de tierras públicas y privadas; ahora nos encontramos, desde hace ya varias décadas, a personajes sin escrúpulos que ante la inacción de las administraciones públicas se apropian del agua de los ríos y de las fuentes de nuestros campos mediante gomas y tuberías  de pvc que se ocultan entre la densa vegetación de nuestros campos. 






Estas imágenes que traigo a este blog son de este verano, más concretamente del mes de agosto, y fueron tomadas en el río Lágina en Acebo, cerca de la fuente de la Tendera. Yo creo que sobran las palabras y no nos debe extrañar que en ciertas ocasiones el cauce de este pequeño arroyo o regato baje con cierta deficiencia de caudal. No sólo se ven afectadas las fincas de regadío, pequeños huertos en general, que se encuentran en el cauce bajo del Lágina; si no, y creo que lo más importante de todo, también una amplia biodiversidad que ante la carencia de agua desaparece irremediablemente.
Esta situación nos debería hacer reflexionar y evidentemente tomar medidas urgentes que obligasen a aquellos que se apoderan de lo que es de todos y a esas administraciones que miran para otro lado a rectificar una forma de actuar de marcado carácter delictiva. 

miércoles, 28 de mayo de 2025

LOS AGUACATES DE ACEBO

 Hace unos años me decidí a plantar un aguacate en el huerto que heredé de mi padre en la zona de Acebo conocida por el nombre de Arranseco, junto al río Lágina, Cail o Carrobispo como lo conocemos los acebanos.

Después de nueve años plantado el primer aguacate puedo presumir este año de la primera floración que le he observado y que espero, deseo y ambiciono finalice con un perfecta polinización de esas flores hermafroditas, que a una hora del día son masculinas y que llegado el atardecer se transforman en femeninas. La variedad que planté inicialmente fue la Hass y es ésta la que ha florecido este año, posteriormente he plantado otros tres más, uno de ellos de la variedad Bacon; ya que me aconsejaron en los diversos foros de internet que era la mejor forma de que se produjese un polinización perfecta.

















El primer aguacate obtenido en mi plantación de Acebo 



Un ejemplar hermoso que se ha hecho esperar

No soy un experto agricultor, ni tan siquiera vivo en Acebo pero tengo un sentimiento muy arraigado de pertenencia a la tierra que me fue inoculado cuando en verano pasaba largas temporadas en la huerta de mi abuelo acompañado de éste, quien me explicaba los entresijos de la siembra y de la cosecha. Aquella huerta quedó sumergida por el pantano que decidieron construir en una de las zonas más bellas de Acebo y que nadie impidió; y yo, además, me vi obligado a crecer y a educarme a cientos de kilómetros de Acebo; pero algo surge en mí cada dos meses aproximadamente, es una llamada desde las cumbres de Jálama que me hace retornar a Acebo para visitar sus intrincadas calles o para conservar un trozo de terruño poblado de naranjos, y ahora de aguacates; evitando en la medida de mis posibilidades que el despoblamiento y el abandono borre una memoria colectiva y millones de horas de trabajo de todos mis antepasados.