Llega el mes de noviembre en la sierra y nos deleita el cielo con unos atardeceres en Acebo que tienen más de primavera que casi de invierno.
Cielos poblados de nubes sonrosadas, que navegan en un mar celestial empujadas por unos cálidos vientos distópicos para esta época del año.
Jálama y los dioses que la habitan se tiñen en una aterciopelada rapsodia azul al llegar el ocaso de este mes de noviembre de un 2026 que nos llama como cada año para rendir culto a los antepasados que pueblan nuestros camposantos.




















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