El museo de la Cárcel Real de Coria es un claro ejemplo de esos pequeños museos que han proliferado por todas las poblaciones pequeñas de España y Portugal y que se esfuerzan sobremanera para mostrar su rico pasado histórico, etnográfico, antropológico, etc.
Cuando uno camina por las salas de este histórico edificio, realiza un paseo por el pasado de esta ciudad milenaria que es Coria. Desde una sobriedad y una sencillez absoluta, podemos viajar desde el calcolítico hasta épocas contemporáneas, que finalizan con un emotivo homenaje a la tradición taurina de los corianos.
Antes de abandonar tan digno museo, en uno de los lienzos de la pared que acompañan a esa robusta escalera de granito, bellamente tallada, se puede leer lo que pudo llegar a ser la despedida de un cautivo acebano del cual se desconocen tanto los motivos de la estancia en esta cárcel, así como el final que pudo tener su encierro.
























































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