martes, 8 de marzo de 2016

SIXTO LÓPEZ LÓPEZ, UNO MÁS DE LA SAGA DE JURISTAS VALVERDEÑOS


Sixto López López nació en Valverde del Fresno el 7 de Julio de 1917. Sixto fue el segundo hijo de Alfonsa y Juan (un acaudalado comerciante de ascendencia portuguesa), pasó los primeros años de su infancia en su pueblo natal. Hablaba “A Fala” o Valverdeiro como la mayor parte de sus vecinos. Con nueve años ingresó interno en el Colegio Salesiano de Salamanca donde completó sus estudios escolares con excelentes calificaciones. En esta época desarrolló su cariño por la figura de Don Bosco, que le perseguiría durante el resto de su vida. Acabada la etapa escolar, y motivado en parte por su primo el fiscal Santiago Chamorro Piñero, continuó sus estudios universitarios en la capital salmantina donde se matriculó en Derecho. Durante la guerra civil interrumpió sus estudios universitarios.
Durante la guerra contrajo una grave neumonía las secuelas de esta enfermedad le acompañaron el resto de su vida y terminaron derivando en una enfermedad pulmonar obstructiva. Medina era considerada zona de retaguardia, por lo que la experiencia bélica fue relativamente tranquila; sin embargo la guerra, como para casi todas las familias españolas, trajo desgarradoras consecuencias para los suyos y por parte de ambos bandos: Su tío Casto Prieto, alcalde de Salamanca en la República, fue detenido y fusilado por las tropas "nacionales" y, el hermano de su cuñado, Teodoro Pascual Cordero, diputado de la CEDA, era asesinado en Madrid a manos de las milicias republicanas.

Al acabar la contienda se reincorporó a los estudios jurídicos y en tan solo un año aprobó los dos cursos de estudios que le restaban. Acabada la carrera se desplazó a Madrid para preparar oposiciones de Notaría, pero, apenas 15 meses después de iniciar las oposiciones, y con intención de tomar práctica en las pruebas de acceso, se presentó a los exámenes de judicatura, aprobando, para su sorpresa y con excelente nota, en el primer intento. La posibilidad de independizarse económicamente, el prestigio del cargo y la fascinación profesional por el ejercicio directo del Derecho, lo abocaron a aceptar el cargo y asumir con ganas y entrega el ejercicio de la tarea jurisdiccional. Su primer destino fue Jarandilla de la Vega, donde se incorporó con apenas 28 años y experimentó personalmente las incursiones guerrilleras del Maquisard.
Sixto contrajo matrimonio en Madrid el 25 de Mayo de 1953 con María Matilde Gutiérrez Robles, (Badajoz, 1933) con quien tuvo 4 hijos: María Teresa (Coria, 1954), Juan Sixto (Coria, 1955), María Matilde (Salamanca, 1961) y José Miguel (Coria, 1963). Además de su carrera judicial, Sixto fue un gran aficionado a la genealogía y al estudio de la Geografía e Historia de la Península Ibérica.
En su larga carrera judicial, de más de 40 años, paso por todos los escalafones, desde Juez de Instrucción y Primera Instancia, hasta Presidente de varias Salas de la Audiencia Territorial de Madrid. Intervino en muchos procedimientos de gran impacto mediático para la época como el Caso Sofico, el encarcelamiento de Eleuterio Sánchez El Lute, el recurso de la sentencia de legalización del Partido Comunista de España (Donde su voto dirimente como Presidente de Sala fue decisivo), supervisión del proceso electoral de 1977, la legalización de Herri Batasuna en 1985, su intervención en el Caso Nani o el procesamiento del Gobernador Civil de Cáceres que le costó un fulminante e inopinado traslado forzoso de Salamanca (Donde vivía en el mismo inmueble que Carmen Laforet) a Barcelona en un momento complicado para sus circunstancias personales y familiares.
            Antes de su jubilación Sixto obtuvo el reconocimiento formal a su brillante y larga carrera por parte del  Ministerio de Justicia al serle otorgada la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort.
Los diez últimos años de su vida los pasó acompañado de una mascarilla y una botella de oxígeno sin perder nunca su simpatía, buen humor, ganas de viajar y persistencia en el trabajo. Su jubilación se produjo en 1986, si bien, la falta de Magistrados y el alto número de asuntos por resolver lo mantuvieron en su cargo de manera excepcional hasta poco antes de su muerte. Durante esos años se vio obligado a alternar su quehacer con frecuentes ingresos hospitalarios. Sixto López falleció sin sufrimiento en Madrid, en la madrugada del 2 de mayo de 1991 a la edad de 74 años.

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